Secreto

Te observo sin ser capaz de mirarte. Tu silencio es tan ruidoso en mis oídos. Y si te escondes, tu sombra me busca. Imagino tu sonrisa y tus ojos contemplando horizontes que existen sólo en tu mente. Me asomo a tu alma, con el respeto de quién contempla una obra de arte. Me es suficiente saber que existes, y gozar de tu presencia discreta, entre la multitud inconsciente de lo inmenso que eres. Estás despierto. Y resplandeces de una belleza invisible a los ojos, pero que ilumina el corazón (E. Bosco)