Crewave

Arturo, deja su proyecto después de algunas turbulencias en el ámbito personal, y a consecuencia también de un importante desgaste. Algunos años después, concretamente en dos mil quince, volvía a retomar su proyecto, aunque en esta ocasión no lo hacía en solitario. La aventura duró poco, y sólo dos años después, el equipo de crewave que sufría fuertes discrepancias internas, se disolvía para siempre. La marca de Arturo, sigue registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas, y aunque sus productos ya no se comercializan, siempre quedará el recuerdo de una hazaña heróica, elaborada en el esfuerzo y la pasión de su creador.