La culpa

La culpa es un excelente limitador de las potencialidades del ser humano. Se consolida en la infancia cuando de forma habitual y recurrente se agrede, castiga, y engaña al menor. A veces incluso, con castigos y agresiones que llevan implícita una importante dosis de humillación. La censura creativa, la manipulación, el chantaje, o el despotismo autoritario con el que algunos padres tratan a sus hijos, juega un papel determinante para que la culpa se instale en el disco duro del menor. Cuando el niño llega a la edad adulta, buscará el amor y el reconocimiento a través del único programa de culpa que fue instalado en su infancia, y que imperará de forma automática desde su inconsciente. Tendremos como resultado a un adulto inmaduro emocional, que establecerá relaciones con personas que le permitan seguir manteniendo un fértil estado de desvalorización. Permanecerá en una búsqueda incesante de reconocimiento a través del sufrimiento. La culpa será su vínculo afectivo con el mundo y la necesitará en dosis importantes durante el transcurso de su vida. El objetivo de cualquier persona desvalorizada, es la toma de conciencia del programa de supervivencia afectiva que lleva implantado, rescatar a su niño herido, perdonar y comprender el programa limitante de sus padres, restablecer los límites de respeto hacia sí misma, redefinir sus objetivos e intereses y, por supuesto, reconocerse y quererse abortando cualquier sentimiento de culpabilidad, para finalmente llegar a la inocencia (Arturo Fuente) ©

El Cobarde

Vive insatisfecho consigo mismo, no se ama ni se respeta, es un frustrado, un acusador infatigable, un buscador de culpables, no sabe perdonar ni perdonarse, condena todo lo que no comprende, vive en una incesante huida de sí mismo, no…

Lucha de Gigantes

Las personas que tuvimos el privilegio de vivir la era no tecnológica de los noventa, crecimos en pandillas que hacían de la lealtad un estandarte de vida. Éramos jóvenes queriendo comernos el mundo a bocados. No teníamos teléfonos móviles, tabletas,…