Te recuerdo Arturo en el interior de un mundo hermoso desprovisto de miseria, con los brazos tendidos y la mirada viva, soñando, dulce niño, soñando con tu fragilidad de cristal transparente. Siempre que te marchas me doy cuenta de que eres una llamita preciosa que enciende la vida, una rosa en el centro de este mundo expresionista. Te recuerdo Arturo inocente como un niño, siempre esperando la maravilla, la maravilla de todas, la que tú imaginas, la que te llevas, la que robas a la vida. Te quiero Arturo, con tu mundo hermoso, tus brazos tendidos y tu suave, suave y lenta sonrisa (G. Fuente)
Pseudogenerosidad
(…) Dentro del contexto o escenario social en el que vivimos, con predominancia obscena al consumo frenético, existe un nuevo estandarte que sobresale por encima del resto, y que a modo de valor, se ha insertado en nuestra sociedad como referente de comportamiento, con cada vez más adeptos; el individualismo. La ética de la generosidad y de la cooperación que aprendimos todos en el colegio a temprana edad, y que también nos enseñaron nuestros padres y abuelos como un valor esencial de las relaciones humanas, ha quedado discriminado por la doctrina narcisista del amor a uno mismo. Este patrón de comportamiento, o filosofía de vida, se resume en un fundamento que hace apología explícita al “todo para mí, nada para los demás”. Viktor Frankl, célebre escritor austriaco, decía en su best seller “el hombre en busca de sentido” que al hombre se le pueden arrebatar muchas cosas excepto una (…) (Arturo Fuente) Pronto tendréis el artículo completo.
