¿Qué te define? Estar contigo en este momento ¿Soy una parte de ti? No. Tú eres todas mis partes ¿Entonces yo soy tú? Sí ¿Puedes explicarme eso? Cuando te vi por primera vez, de alguna manera supe que en ti se hallaban todos los misterios de mi existencia. Te estaba observando y me estaba viendo a mí mismo, a mi madre, a mi padre, a mi hija; a todos mis ancestros. Sentí una atracción sin precedentes. Que bonito. ¿Y qué emociones te invadieron en ese momento? Alegría, tristeza, miedo, rabia ¿Rabia? Si. Porque de alguna manera estaba delante de mí mismo, con toda mi luminosa belleza y toda mi terrible oscuridad ¿Sabes una cosa? Te quiero. Yo también te quiero mucho. Es posible que algún día, nuestros caminos se separen, y quiero que sepas que en el último minuto, en el último suspiro, en el último instante de mi vida, estarás eternamente tú.
Pseudogenerosidad
(…) Dentro del contexto o escenario social en el que vivimos, con predominancia obscena al consumo frenético, existe un nuevo estandarte que sobresale por encima del resto, y que a modo de valor, se ha insertado en nuestra sociedad como referente de comportamiento, con cada vez más adeptos; el individualismo. La ética de la generosidad y de la cooperación que aprendimos todos en el colegio a temprana edad, y que también nos enseñaron nuestros padres y abuelos como un valor esencial de las relaciones humanas, ha quedado discriminado por la doctrina narcisista del amor a uno mismo. Este patrón de comportamiento, o filosofía de vida, se resume en un fundamento que hace apología explícita al “todo para mí, nada para los demás”. Viktor Frankl, célebre escritor austriaco, decía en su best seller “el hombre en busca de sentido” que al hombre se le pueden arrebatar muchas cosas excepto una (…) (Arturo Fuente) Pronto tendréis el artículo completo.
