El teatro, ha estado presente en la vida de Arturo Fuente desde muy temprana edad. Las primeras puestas en escena datan del año ochenta y cuatro. En la escuela, Arturo interpretaba un interesante abanico de personajes que despertaban el asombro y la admiración de sus compañeros. Pronto se incorporó al grupo de teatro de la escuela, a la vez que realizaba pequeñas performances de naturaleza poética y espontánea, que le sirvieron para adentrarse en un campo más experimental y divertido. Después, Arturo ha seguido cursando estudios sobre teatro, teatro de calle, clown y expresión corporal, siempre dentro de un contexto lúdico para el autoconocimiento, y el desarrollo personal.
Pseudogenerosidad
(…) Dentro del contexto o escenario social en el que vivimos, con predominancia obscena al consumo frenético, existe un nuevo estandarte que sobresale por encima del resto, y que a modo de valor, se ha insertado en nuestra sociedad como referente de comportamiento, con cada vez más adeptos; el individualismo. La ética de la generosidad y de la cooperación que aprendimos todos en el colegio a temprana edad, y que también nos enseñaron nuestros padres y abuelos como un valor esencial de las relaciones humanas, ha quedado discriminado por la doctrina narcisista del amor a uno mismo. Este patrón de comportamiento, o filosofía de vida, se resume en un fundamento que hace apología explícita al “todo para mí, nada para los demás”. Viktor Frankl, célebre escritor austriaco, decía en su best seller “el hombre en busca de sentido” que al hombre se le pueden arrebatar muchas cosas excepto una (…) (Arturo Fuente) Pronto tendréis el artículo completo.
