¿Escuelas o cárceles?

Cuando en la educación sólo hay cabida para la culpa, el castigo, la censura, la represión, y todo ello dentro de un envoltorio de expectativas y proyecciones familiares, culturales y sociales, nos encontramos con adultos desequilibrados, con baja autoestima, con importantes necesidades de reconocimiento y aceptación, agresivos e intolerantes. Este arquetipo de adulto emocionalmente inmaduro y dependiente, suele reflejarse en hombres y mujeres que establecen relaciones de pareja de dependencia.

La oligarquía y el dogmatismo en nuestra educación actual, no tiene cabida para el diálogo ni el debate, y la evolución y el desarrollo de los alumnos se mide en parámetros de productividad y resultados que, por supuesto, se alejan de la capacidad reflexiva y de autosuficiencia ideológica de cada individuo. La inteligencia se categoriza dentro de un escenario de competitividad maquiavélico que fomenta la adquisición de conocimientos a través de un proceso de individuación, que discrimina el aprendizaje colectivo e interactivo. El compañerismo al final queda relegado a un ámbito que tiene más que ver con la sumisión al docente, que con los propios compañeros. La educación debería empatizar más con las inquietudes de los niños y alejarse de los intereses económicos, políticos y religiosos. Educar en el juego y la libertad, con menos exámenes, menos represión, más asambleas y participación. Menos competitividad (Arturo Fuente) ®

El Cobarde

Vive insatisfecho consigo mismo, no se ama ni se respeta, es un frustrado, un acusador infatigable, un buscador de culpables, no sabe perdonar ni perdonarse, condena todo lo que no comprende, vive en una incesante huida de sí mismo, no…

Lucha de Gigantes

Las personas que tuvimos el privilegio de vivir la era no tecnológica de los noventa, crecimos en pandillas que hacían de la lealtad un estandarte de vida. Éramos jóvenes queriendo comernos el mundo a bocados. No teníamos teléfonos móviles, tabletas,…