Me gusta el punto de inflexión entre la locura y el milagro, lo impredecible, lo auténtico, todo aquello que es capaz de romperme los esquemas, y de darme la oportunidad de redescubrirme, saber quién soy. Me duele, pero a la vez me encanta a partes iguales, ver como se tambalean, y a veces se desmoronan, los pilares de lo que soy. No busco lo bueno ni lo malo, simplemente transmutar, atravesar el fuego sin quemarme, hacer posibles los imposibles, llegar al límite para romperlo y descubrir algo nuevo. Me gusta la alquimia de los opuestos, me fascina volar (Arturo Fuente) ®
Pseudogenerosidad
(…) Dentro del contexto o escenario social en el que vivimos, con predominancia obscena al consumo frenético, existe un nuevo estandarte que sobresale por encima del resto, y que a modo de valor, se ha insertado en nuestra sociedad como referente de comportamiento, con cada vez más adeptos; el individualismo. La ética de la generosidad y de la cooperación que aprendimos todos en el colegio a temprana edad, y que también nos enseñaron nuestros padres y abuelos como un valor esencial de las relaciones humanas, ha quedado discriminado por la doctrina narcisista del amor a uno mismo. Este patrón de comportamiento, o filosofía de vida, se resume en un fundamento que hace apología explícita al “todo para mí, nada para los demás”. Viktor Frankl, célebre escritor austriaco, decía en su best seller “el hombre en busca de sentido” que al hombre se le pueden arrebatar muchas cosas excepto una (…) (Arturo Fuente) Pronto tendréis el artículo completo.
