Este mundo está lleno de cobardes que dicen que aman, de conformistas que bajaron los brazos y se rindieron, de poetas que vendieron falsas pasiones que nunca vivieron, de parejas mediocres hastiadas de rutina y ahogadas en el tedio de la mentira constante, de fracasados vendidos al compromiso elegante de un anillo para esclavos, de infelices que mueren cada día de tristeza contenida, de cuerpos inertes que cumplen obligados con tradiciones estúpidas, de soledad y abandono, de tristeza disfrazada con ornamentos de lujo, de reuniones y ceremonias, de náufragos que cambiaron sus sueños de niño por familia e hijos, de vacaciones con sabor a tierra seca, a desierto, de amores de mierda que envejecen sin sexo, sin alma y sin vida (Arturo Fuente) ©
Pseudogenerosidad
(…) Dentro del contexto o escenario social en el que vivimos, con predominancia obscena al consumo frenético, existe un nuevo estandarte que sobresale por encima del resto, y que a modo de valor, se ha insertado en nuestra sociedad como referente de comportamiento, con cada vez más adeptos; el individualismo. La ética de la generosidad y de la cooperación que aprendimos todos en el colegio a temprana edad, y que también nos enseñaron nuestros padres y abuelos como un valor esencial de las relaciones humanas, ha quedado discriminado por la doctrina narcisista del amor a uno mismo. Este patrón de comportamiento, o filosofía de vida, se resume en un fundamento que hace apología explícita al “todo para mí, nada para los demás”. Viktor Frankl, célebre escritor austriaco, decía en su best seller “el hombre en busca de sentido” que al hombre se le pueden arrebatar muchas cosas excepto una (…) (Arturo Fuente) Pronto tendréis el artículo completo.
