La Culpa, un limitador de las potencialidades

La culpa es un excelente limitador de las potencialidades del ser humano. Se consolida en la infancia cuando de forma habitual y recurrente se agrede, castiga, y engaña al menor. A veces incluso, con castigos y agresiones que llevan implícita una importante dosis de humillación. La censura creativa, la manipulación, el chantaje, o el despotismo autoritario con el que algunos padres tratan a sus hijos, juega un papel determinante para que la culpa se instale en el disco duro del menor. Cuando el niño llega a la edad adulta, buscará el amor y el reconocimiento a través del único programa de culpa que fue instalado en su infancia, y que imperará de forma automática desde su inconsciente. Tendremos como resultado a un adulto inmaduro emocional, que establecerá relaciones con personas que le permitan seguir manteniendo un fértil estado de desvalorización. Permanecerá en una búsqueda incesante de reconocimiento a través del sufrimiento. La culpa será su vínculo afectivo con el mundo y la necesitará en dosis importantes durante el transcurso de su vida. El objetivo de cualquier persona desvalorizada, es la toma de conciencia del programa de supervivencia afectiva que lleva implantado, rescatar a su niño herido, perdonar y comprender el programa limitante de sus padres, restablecer los límites de respeto hacia sí misma, redefinir sus objetivos e intereses y, por supuesto, reconocerse y quererse abortando cualquier sentimiento de culpabilidad, para finalmente llegar a la inocencia (Arturo Fuente) © Besarelcielo.com Imagen de Ana Elena Pena.

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