Covid19. La gran película de terror

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El 0,001% (seiscientas sesenta y tres personas), de la población española en un rango de edad de 0-49 años, perdió la vida por covid19 en el año 2020, según datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística (Notas de Prensa). Yo no soy negacionista, ni conspiranoico, ni tampoco gilipollas. Hasta hace muy poco, la muerte en nuestro país era “democrática”. Ahora, parece ser que sólo es posible morirse por una sola causa (las demás no existen). Disculpen, pero llevo años conviviendo con la muerte. He visto morir de muchas maneras diferentes a familiares, amigos, vecinos, conocidos, escritores, deportistas, cantantes, y políticos. Pero también he visto morir de hambre a millones de niños inocentes, a familias enteras por las dichosas guerras. Guerras que, como bien saben ustedes, o deberían de saber, están financiadas con sus impuestos. La muerte no es patrimonio del covid19. Y sería bueno que, muchos de ustedes, dejen de juzgar a quienes dentro del marco legal, han decidido no vacunarse contra el covid19. Porque ni son personas irresponsables, ni insolidarias, ni asesinas en serie, como algunos medios de comunicación se afanan en convertirles.

El tabaco, por ejemplo, es responsable de multitud de enfermedades crónicas, con el consiguiente daño a la sanidad pública, y responsable también de entre cincuenta mil y sesenta mil muertes al año en nuestro país (porcentaje similar al del covid). El tabaco ha estado conviviendo con nosotros hasta hace muy poco tiempo. Se fumaba en oficinas, bares, discotecas, medios de transporte, lugares de trabajo, y lo que es peor, en muchos hogares en los que vivían niños. Recuerdo entonces que nadie se alarmaba por las tres mil personas no fumadoras (entre ellas niños), que perdían la vida en nuestro país todos los años, por haber estado expuestas a las cuatro mil sustancias tóxicas (cuarenta de ellas altamente cancerígenas), que se encuentran en el humo del tabaco. El tabaco hoy se sigue vendiendo en estancos, bares y discotecas, a pesar del gran legado de muertes que deja todos los años en nuestro país, pero por lo menos, es importante destacar, que gracias a los que luchamos por defender los derechos de los más vulnerables, hoy está terminantemente prohibido fumar en multitud de lugares públicos. Cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera, pero sin obligar a los demás a hacer lo mismo que él. Todavía no he escuchado a ningún político, ni a ninguna multinacional de la salud, un solo discurso donde se hable de la necesidad de proteger a los miles de niños que mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con la exposición al humo del tabaco. Tampoco he visto que se multe a quienes fuman en lugares cerrados en presencia de menores. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren alrededor de un millón doscientas mil personas a consecuencia de la exposición al humo ajeno del tabaco (fumadores pasivos). Pero esto no causa ninguna alarma social. Está claro, que el interés de algunos por la salud pública fluctúa en base a ciertos intereses económicos como ha quedado más que demostrado a lo largo de la historia.

Permítanme que les diga que no creo en las verdades cuando están capitalizadas, verdades que, en la mayoría de los casos, esconden un sinfín de intereses económicos. Cuestionar a las grandes multinacionales de la información debería ser una obligación moral, para un país que se autodefine demócrata, pero que paradójicamente censura el pensamiento crítico y no permite debates abiertos sobre determinados asuntos. Les recuerdo que la pluralidad ideológica forma parte de la idiosincrasia de cualquier democracia. Cuestionar la ética y la moral de las grandes corporaciones farmacéuticas, también es un acto de responsabilidad cuando es conocido el extenso y turbio historial que pesa sobre algunas de ellas.

Ver la televisión es una opción, analizar los datos objetivos que recientemente ha publicado el Instituto Nacional de Estadística sobre las defunciones en 2020 en nuestro país por covid19 (virus identificado), debería ser una obligación para todos, sobre todo después del gran asedio a las libertades más fundamentales que estamos viviendo en estos tiempos tan difíciles que corren.

Y si tan demócratas son, dejen de señalar, estigmatizar, culpar, criminalizar a aquellas personas, que dentro del marco legal, han tomado una decisión diferente a la suya. Si ustedes tienen motivos para fumar; fumen. Si ustedes tienen motivos para vacunarse; vacúnense. Pero dejen en paz y respeten a quienes han tomado una decisión diferente a la suya, que está dentro de la legalidad. Recuerden algo importante, el día que un colectivo, un gobierno, una corporación, pueda decidir lo que es bueno o malo para usted (y para el resto), y tenga legitimidad para introducirle dentro de su cuerpo, lo que quieran (vacuna, nanotecnología, chips, etc), la sociedad tal y como la conocemos hasta ahora, habrá terminado. Será el principio del fin, y la democracía, esa palabra que tanto les gusta a muchos de ustedes, será solamente una palabra vacía (Arturo Fuente) ® Besarelcielo.com

4 comentarios

  1. Brillante el artículo. 100% de acuerdo. Lástima que la mitad de la población en España y resto del mundo han demostrado que son unos auténticos borregos que compran todo lo que le venden por las televisiones subvencionadas, y la otra mitad aspiran a ser borregos.

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  2. Genial, muy de acuerdo en señalar el significado de democracia y la falta de pluralidad en el debate en esta crisis sanitaria. También a parte del tabaco, la salud mental,suicidios ,precariedad, etc y que decir de las libertades y restricciones por una cosa que a muchos nos parece que no es tan exagerada y hay una falta de alternativas y que se están cebando ,creo que la expresión del sadismo está tomando forma en el poder, en el estado

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  3. Grandes verdades en este artículo. Muchas otras muertes son silenciadas y no crean tanta alarma social. Lo peor del caso es que nunca sabremos el verdadero origen de todo esto,ya que no hay conclusiones certeras de ningun organismo (y por algo es…). No es justificable ,además, que el continente africano esté sin vacunar y, para más inri, se culpe al bajo porcentaje de europeos que no quiere hacerlo de que se extiendan nuevos cados. Nadie se preocupa de los millones de personas que viven África, pero en seguida se cierran fronteras si se genera una nueva variante allí como si eso fuese una medida de protección– ¿no habrá que vacunar a dichas personas primero? Pero claro,no interesa. En fin,que esto es solo el comienzo de cosas que no conocemos y seguirán ocurriendo, porque entramos en una nueva era con gente muy avariciosa a la que solo le preocupa conquistar nuevos planetas y gastarse billones de dólares para poder escribir su nombre en la wikipedia (e irse a vivir allí con personas de su calaña). Todos participamos de este sistema,y detras de grandes multimillonarios también se esconde la indiferencia. Lo unico que queda es la protesta y contrastar todo lo que nos manden, incluso lo que venga de la inteligencia artificial (que por muy perfecta que se crean sus científicos que es, nunca podrá imitar al ser humano ni a la mitad de su capacidad). En conclusión, se necesitan personas como tú que sigan escribiendo. Un saludo.

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