Fundamentalismo Radical

Según mi propia experiencia de vida y mis análisis, el grado de fundamentalismo radical de cualquier persona, está estrechamente vinculado y es directamente proporcional al tamaño de la herida emocional que tiene abierta del pasado, y que normalmente se produce en la etapa de la infancia. El tamaño de la herida determina la violencia con la que defienden sus ideales. El fundamentalista radical no habla; espeta, no opina; culpa, no propone; impone, y en última instancia, ante situaciones que pudieran parecerle injustas; agrede (física o verbalmente). Son personas con una necesidad imperiosa de buscar culpables. A lo largo de la historia han sido arquetipos fácilmente reconocibles, y que se han servido de argumentarios que reclaman justicia social, para justificar guerras, muertes y holocaustos. La culpa no tiene poder para cambiar nada, y cuando un niño es educado con culpa, será un adulto inmaduro emocional, muy vulnerable, con escasa o nula tolerancia a la crítica, con sus capacidades creativas completamente aniquiladas, y con una necesidad imperiosa de reconocimiento a través de la culpa a otros, el único programa de supervivencia afectiva que conoce y ha aprendido. Cuando estos energúmenos fundamentalistas insultan violentamente a alguien por su forma de pensar, vestir, comer, lo único que dejan entrever, es que han sido niños que han crecido, por desgracia, en ambientes familiares hostiles, donde sistemáticamente se ha recurrido a la culpa, y donde además ha existido un ambiente de extremado egoísmo afectivo, de absoluta desprotección, y de tremenda falta de ternura, amor y respeto. El fundamentalismo (religioso, político, alimentario, etc), es una excusa oportunista que algunas personas utilizan para dar salida a toda la rabia, odio e incomprensión que han acumulado durante años, y que escupen a modo de veneno contra cualquiera que se cruce en su camino. Todo lo que defienden a ultranza es una representación simbólica de la parte de sí mismos que está herida, y que se niegan a curar por cobardía y miedo, y porque por supuesto requiere más trabajo y esfuerzo que la de echar balones fuera. La condena a otros se convierte en el camino más fácil, un camino que jamás les liberará del dolor y del sufrimiento que arrastran. La culpa no cura, simplemente hace más grandes las heridas. Para cambiar el mundo, primero hay que alcanzar la inocencia. Un fundamentalista radical, es una persona que desde el dolor y el autocastigo hacia sí mismo le está gritando al mundo; culpable! (Arturo Fuente) ®

1 comentario

  1. Desde mi opinión, el fundamentalismo también se nutre de aleccionamiento en el seno de las familias, en el día a día de las aulas, en los telediarios, en los lugares de culto religiosos,etc. No sólo el miedo y el odio mueve a esa fórmula de vida, también el «amor» entre sus iguales, y esa necesidad de identidad llevan también al fundamentalismo, creo yo.
    Por eso, amigo mío, conociéndote como te conozco, considero que este blog va a suponer una vía libre para exponer tus ideas. Tus propias ideas. Las que te hacen único y brillar. Aunque no las comparta todas algunas de las que me has hecho participe, hay ideas en ti que son de manual vital. Merece mucho la pena conocerte, y ahora a través de tu web, seguirte, aprender y vivir!!! Gracias Arzur.

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